COMUNICADO:

Los cementerios militares
de los peñones españoles norteafricanos


Levantar un cementerio militar español es,

moralmente, como arriar la Bandera de España.






Ha sorprendido, a muchos, la dolorosa e incomprensible decisión publicada en el BOE (Núm. 163 de 7 de julio de 2101) sobre el levantamiento y traslado de los cementerios militares de los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera.

Aunque en el citado “anuncio” no se especifiquen los motivos de la citada decisión, es obvio, y las informaciones sociales así lo manifiestan y justifican, que se ha debido a su grave estado de conservación (otra motivación...

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Segunda Guerra Mundial – Rusia
Campaña Otoño 2018

Objetivos

Localizar y exhumar, en su caso, restos cadavéricos de divisionarios que quedaron sobre el campo de batalla el 10 de febrero de 1943 (Batalla de Krasny Bor).

Explorar las posibilidades de colaboración con la cooperativa agrícola que tiene en arrendamiento el terreno a prospectar, verificar las informaciones anteriormente citadas, e iniciar los trabajos de localización, y valorar los resultados.

La zona elegida fue al este de la carretera de San Petersburgo a Moscú, porque es donde había constancia de mayor número de hallazgos casuales de restos cadavéricos de divisionarios, por parte de personas rusas.

 

Equipo:

Dos patronos de la Fundación Indortes y un forense, colaborador de la FI, con el apoyo de una brigadilla de trabajo de la organización alemana VDK, una intérprete de español ruso y el apoyo de una retroexcavadora.

 

Calendario.

Del 14 al 18 de octubre de 2018.

 

Trabajos de prospección y excavación

Primeramente, se realizó una reunión de coordinación con el equipo de la VDK y se efectuaron los trámites administrativos con la cooperativa agrícola, arrendadora de los terrenos donde se iba a trabajar.

Los trabajos de prospección y excavación se hicieron, como estaba previsto, al este de la carretera de San Petersburgo a Moscú, en las trincheras de primera línea, donde se habían localizado anteriormente, casi en superficie, los restos de cuatro divisionarios, pertenecientes a la 3ª compañía del Batallón de Reserva Móvil.

La documentación empleada para los trabajos consistía fundamentalmente en memorias de protagonistas españoles de la batalla, mapas y fotografías aéreas de la época, e imágenes del terreno por satélites.

El trabajo consistió en abrir con la retroexcavadora la primera línea de trincheras, que fuera defendida por la 3ª Compañía del Batallón de Reserva Móvil, así como los bunkeres anexos. Se abrió desde las proximidades, pero no inmediato, de la autovía de San Petersburgo a Moscú, hasta el antiguo foso antitanque o “reguerón”.

El reguerón, que estaba inundado de agua, se prospectó en la parte próxima al cruce con la primera línea de trinchera, encontrándose solamente material de guerra abandonado, de ambos ejércitos contendientes.

 

Resultados.

Se encontraron un total de seis cadavéricos de combatientes españoles.

El primero estaba tumbado, a lo largo y en fondo de un ramal de trinchera. No se pudo identificar, pero era un hombre joven, de mediana estatura y herido mortalmente por un trozo de metralla que le rompió el casco.

Se encontraron los restos de cinco divisionarios, próximos a la autovía y donde, anteriormente, habían aparecido los restos de otros dos. Aparecieron muy juntos (casi mezclados), en el fondo de la trinchera y alineados de este a oeste.

La trinchera tenía muy poca profundidad, de unos 45 cm, lo que avala la deficiente fortificación germana en este sector.

Casi todos conservaban todavía su armamento, cascos y prendas de cuero (botas y trinchas). Solo se recuperó una chapa de identificación ilegible, por estar muy corroída. Las prendas de tela estaban casi completamente desaparecidas, excepto los restos de las divisas de hombrera de un oficial (sin poder especificar si era teniente o alférez), pero por el listado de bajas mortales de la compañía y por conocer la situación de los oficiales en el despliegue de la misma, se ha identificado al Alférez Carlos de la Fuente Saberón. Esta identificación esta corroborada por las memorias de su jefe (capitán Oroquieta) que narró que este oficial había recibido una herida de metralla en el brazo izquierdo, y la manopla de la mano izquierda apareció doblada en el bolsillo.

Su aparición tan en superficie, en un ramal de trinchera poco profundo, fue probablemente la causa, como veremos en la siguiente campaña, que no fuera utilizada posteriormente por las tropas soviéticas y que, por lo tanto, permanecieran en el lugar y tal como cayeron.

Todos los bunkeres estaban expoliados, con anterioridad, por buscadores rusos de militaría, para venta o coleccionismo particular.